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CARLOS MIURA CUENTA SU PELIGROSA CAIDA

CARLOS MIURA CUENTA SU PELIGROSA CAIDA

Crónica realizada y facilitada por: Víctor Martín Molina

 

Tras hacer sus primeras apariciones en el pelotón profesional, el malagueño Carlos Miura ha vuelto esta temporada al calendario amateur. A sus 22 años, el bravo rodador ha cambiado el sol de Málaga por la fría pero ciclísticamente fervorosa Navarra. Miura habló con El Correo de la Axarquía sobre la grave caída de hace tres días, la diferencia entre el ciclismo navarro y el andaluz, su andadura en la campaña 2012 y sus planes de futuro.

 
La primera pregunta es obligada: ¿Cómo te encuentras tras el accidente?
Bien, ahora mejor después del susto que pasé, y del que todavía me queda algo. Pero al menos me doy cuenta de que he salvado la vida y, excepto el golpe de la rodilla que es más llamativo, es todo ‘chapa y pintura’. Para lo que pudo pasar, ha sido algo leve. Y tengo que pensarlo así, porque el golpe que me di fue muy duro.
 
Olvidemos ya la caída y centrémonos en la temporada. Hace cinco meses que comenzaste la temporada. ¿Estás adaptado ya a tu equipo y a la vida en Navarra?
Como zona de entrenamiento es perfecta, tienes llano, tienes los Pirineos cerquita, nos tratan bien y cuando sales del hotel apenas hay semáforos, lo que para rodar es una alegría. Y para vivir me encuentro también muy a gusto. Se está muy bien. Es más, puede que hasta me quede a vivir aquí.
 
Además, que por allí tienes buen terreno. Hay algún que otro 'puertecillo'…
Aquí muy cerca tengo zona del puerto de Laza, Larrau que es durísimo, y también está a mano la parte de Jaca, donde tienen casa Haimar Zubeldia y Markel Irizar y entrenan mucho. El Portalet, Somport, el valle del Roncal... Hay puertos de 800 metros hasta los 1.600 de Larrau. Cuando pasas Larrau y Delagua está la zona por donde va a pasar el Tour de Francia. Luego el Tourmalet pilla un poco más lejos, pero en coche te puedes desplazar y tardas sólo un rato.
 
En lo que se refiere a ciclismo, ¿qué tendría que aprender Málaga de Navarra?
Prácticamente todo. Para empezar aquí está el Torneo Euskaldun. Empieza en marzo y acaba en septiembre. Sólo corriendo esas pruebas ya salvas la temporada. Eso no lo tiene ninguna región, y Andalucía menos. Luego, en lo que se refiere a equipos, te encuentras uno en cada esquina. Reyno de Navarra, Azysa, Lizarte, Latorre, Baqué, Caja Rural… Hay mucha rivalidad entre un equipo y otro y las carreras son a cuchillo de principio a fin. Luego están los trazados. ¡Todas las carreras están llenas de subidas! Las carreteras son estrechas y pueden entrañar peligro. Creo que quien quera ser ciclista en España tiene que correr por aquí. Eso conlleva una adaptación, pero una vez te acostumbras te gustan bastante. Y a nivel de afición es la mejor que hay. Cada pueblo, cada ciudad se vuelca con las carreras.
 
¿Qué le falta a Málaga para que el ciclismo despegue? Porque cada vez se ven más ciclistas aficionados y cicloturistas en la carretera, pero no termina de llegar una estructura de competición.
Uno sale por Málaga y ve cicloturistas por todas partes. No creo que falte afición, lo que se necesita es que la gente que quiera hacer un equipo o sacar proyectos tenga apoyo. Ahora mismo hay gente que lo intenta, pero desde las instituciones no se hace nada. Salen ciclistas amateur, pero sin un trabajo de cantera y sin apoyo institucional o privado hay muy poco que hacer. Mi representante lleva tiempo queriendo sacar un proyecto en el que Málaga ganaría muchísimo, pero si llega algún apoyo será de la parte privada porque en la pública no interesa.
 
Y sin embargo, en este contexto difícil, llega un malagueño como Maté y logra ir al Tour. ¿Puede esto hacer que otra gente vuelva sus ojos al ciclismo y este deporte tenga más apoyos en la región?
Lo que ha pasado Luis Ángel Maté antes de ser profesional, lo estamos pasando todos. Ahora se acordará de los sufrimientos que vivió teniendo que ir a Cádiz a correr con el único apoyo de su familia. Maté es el ciclista en el que más me fijo. Lo conozco de haber entrenado algunas veces con él y siempre te anima. Te dice que sigas adelante. Siento que él ha pasado lo que tanto yo como muchos otros estamos pasando ahora mismo. Si gracias a él, hay gente que se fije en el ciclismo en Málaga, será sólo mérito suyo. Para mí es una persona de diez y se merece estar en el Tour.
 
Si se apostara por el ciclismo desde la base, tal vez los jóvenes podrían aprender valores que ningún otro deporte les da, ¿no crees?
Claro que sí. El ciclismo te da unos valores y la capacidad de vivir uno solo. Aquí, o vives solo o no vives. Tienes que aprender otras culturas, hay otro compañerismo en los equipos, y creo que este es de los pocos deportes en los que de verdad se consigue un ambiente familiar entre todos los que lo practican. En el fútbol, aunque sea más colectivo, no existe esa sensación de familia. Y luego es el deporte más duro, en el que te meten 21 días de competición seguidos, llevando el cuerpo al límite. El esfuerzo y el sacrificio son máximos. El ciclismo te enseña que en la vida nada es fácil.
 
Bien, centrémonos ya en tu temporada. Para quien no te haya seguido en el año de tu recalificación, cuéntanos cómo fue ese paso por Italia y cómo tomaste la decisión de volver al campo amateur.
El año pasado hice casi todo el calendario portugués. Estaba en un equipo gallego (Novacaixa) que tiene mucha relación con Portugal. Es un ciclismo distinto al de Italia, con más etapas llanas, en las que yo si no conseguía músculo no iba bien. El cambio a Italia no salió todo lo bien que se esperaba. La idea fue muy buena y yo estaba muy contento, pero pasar de mucho llano a mucha montaña me costó demasiado y llegué a pensar que no valía para esto. Me planteé muchas cosas. Busqué equipo en invierno pero llegué a la conclusión de que tenía que seguir en amateurs. Aún tengo que decir muchas cosas en esta categoría. Me llamaron de Lizarte, pero no salió. Llegué a firmar con Cajamar, pero finalmente me pidieron pagar por correr y no estuve dispuesto. Vine a última hora a Latorre. Aquí estoy bien ahora, y mis directores Luis e Íñigo me llevan de maravilla. He corrido casi toda la Copa de España.  Es un equipo pequeño, pero los directores trabajan muy bien, y en esta categoría eso es muy importante. Sin su confianza, sobre todo la de Luis que es con el que más trabajo, esto no sería tan fácil.
 
El equipo Latorre una especie de ‘filial’ del Azysa. Te dijeron que si lo hacías bien te pasarían al primer equipo ¿Cómo es correr con tanto ‘gallo’?
Somos unos 30 ciclistas. En Azysa no pueden correr todos y hacen una especie de unión de las dos estructuras, de modo que hay varios fijos en el primer equipo y los que van andando bien se van moviendo hacia arriba. Es uno de los grandes equipos amateur del país. Tenemos a Arkaitz Durán que lleva 12 victorias este año, Vallejo, Neppers… gente que ha ganado muchas carreras. Hay que trabajar para uno o para otro. Lo único malo es que o te escapas o hay muy pocas posibilidades de ganar. Si la escapada no llega, a currar y terminar el trabajo y después hacer grupeta pensando en otra carrera. Creo sinceramente que este año podría estar más delante de lo que he venido haciendo, pero ahora asumo que debo trabajar mucho para el equipo. Lo hago con gusto y quiero sacrificarme al máximo, y cuando tenga la oportunidad trataré de aprovecharla.
 
Después de estar un tiempo en un equipo profesional como el Amore&Vita, ¿qué diferencias has visto entre el ciclismo pro y el amateur? ¿Es tan grande el salto de calidad como dicen?
Aquí hay dos asuntos: el ciclismo amateur es muy loco. El continental, al fin y al cabo, está muy mezclado con el ciclismo amateur porque las carreras 2.2 también las corren algunos amateur. La gran diferencia son los continental pro y los World Tour. Esos vuelan en el llano y cuando llega la montaña son auténticos animales. El año pasado a mí me pilló un poco de nuevo, me comía casi todos los palos. Pero eso se arregla con experiencia, y de estas cosas se aprende mucho. Ves corredores, los conoces, sabes quiénes van a estar en las escapadas... Todo eso hay que verlo. Para este año he aprendido un montón. Un ciclista amateur que ande bien puede correr también bien en continental. Aquí en amateurs hay que estar siempre al límite, los papeles no están tan delimitados como en profesionales. Cualquiera se cuela en una fuga y te puede ganar.
 
Eres un ciclista corpulento. Mides 1,89 y pesas 74 kilos. Las carreras del País Vasco y Navarra son locas y abunda la montaña. No son pruebas muy acordes a tus características. ¿Cuál es tu forma de afrontarlas?
Contra gente de 55-60 kilos no puedo hacer nada. Así que intento buscar la escapada, porque en el equipo llevo gente que puede ganar la carrera. Intento que se me vea la cara delante y hacerme notar. Ir metido en el pelotón, allí atrás donde nadie te ve, no sirve para nada porque cuando llegue lo duro te vas a quedar igual. Mejor te escapas, aguantas lo que puedas y si te cogen, pues intentas terminar el trabajo que sea: tirar, subir agua a los líderes… lo que sea. Y después, a seguir afinando todas las semanas. Aquí si no afinas, te quedas atrás. Yo el año pasado era un ‘culogordo’. Pesaba 82 kilos de masa muscular, y eso aquí no sirve. El domingo, antes de caerme, en el primer puerto me sacaron 10 segundos, apuré en la bajada y conecté otra vez. Si no vas subiendo, tienes que ir bajando. Al final te conviertes en un sufridor.
 
Aún no has conseguido ninguna victoria en este 2012. Pero ya se te ha visto delante en varias carreras, y corriendo en actitud muy ofensiva. ¿Crees que puede llegar alguna en lo que queda de temporada?
Este año he querido afinar mucho. He bajado ocho kilos y el cambio se nota. Aún me queda mucho, pero me veo muy bien. Lo que pasa es que ahora trabajo para el equipo y en las carreras, si trabajas, no puedes aspirar a estar en el top 10. Luego, si quieres un buen puesto entre los 15-20 primeros como he hecho varios, tienes que sufrir mucho. Creo que los puestos y carreras que hice no dicen mucho de mi forma física. Siempre estoy delante, mirar a un ciclista por el puesto es un poco engañoso. Yo me escapo siempre, entro en los cortes, no me gusta ir más atrás de los seis o siete primeros. El trabajo es inmenso. Pero aquí se controla mucho todo, las carreras son muy locas y es dificilísimo llegar.
 
Aquí no es como en profesionales, donde los calendarios se suelen definir a principio de temporada. ¿Cuáles van a ser tus próximas citas?
Para este mes tenía tres carreras que me gustaban, pero tendré que estar unos días parado. Tenía el 7 una en Mungía, pero esa me la pierdo seguro. Luego viene la Bayona-Pamplona, una prueba que me gusta mucho y me encantaría correrla. Antes, el día 15, tengo otra en Beasain. A ver si estos días de descanso me vienen bien. No sé si estaré en la Vuelta a Sevilla con Azysa, aunque tengo posibilidades. En agosto quiero bajar a Málaga para ver unos días a la familia y encarar el fin de temporada con fuerzas renovadas. En septiembre quiero prepararme el Tour de los Pirineos, que es muy importante aunque no me vaya bien por características. También me gustaría acabar el Euskaldun en condiciones. Terminaré por aquí hasta el 15 de octubre y luego descansaré para preparar el nuevo año.
 
Todavía falta mucho, pero ¿cómo ves el futuro de cara al año que viene? Imagino que volver a pros está en los planes.
Me cuesta creer que vaya a lograr un hueco en profesionales. Mi representante está trabajando para ello, y lo único que puedo hacer yo es trabaja por mi parte, hacerme valer y demostrar que puedo aportar en cualquier equipo. Si me tengo que quedar en amateurs, por lo menos estoy en el mejor sitio. Este equipo nos apoya muchísimo. Si sigo en amateur, que de momento es lo más probable, me gustaría continuar y pasar a profesionales desde aquí. Aunque si hubiera una oferta, habría que valorarla. Tal y como está la situación, si me llaman de un equipo pro supongo que diría que sí.

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